¿En qué momento se volvió tan cabrón ser bueno? El corrido que cambia de lado la historia
Una nueva película de Netflix retoma una de las capturas más importantes de la historia reciente de México desde un lugar poco habitual: el de los policías que la hicieron posible.
En México, los corridos han sido durante décadas una de las formas más poderosas de contar historias. Personajes, hazañas, apodos y episodios relacionados con el crimen han encontrado en este género una manera de permanecer en la conversación popular. Pero, ¿qué pasa cuando los protagonistas de la historia son quienes estuvieron del otro lado?
Esa es la conversación que busca abrir Netflix con La Captura, una película que recupera una de las capturas más importantes de la historia reciente de México y decide contarla desde la perspectiva de los policías que participaron en ella.
La premisa parte de una observación sencilla, pero incómoda: cuando una historia como ésta llega a la cultura popular, el protagonismo suele quedarse del lado de los personajes criminales. Sus nombres, apodos y hazañas se convierten en canciones, series, titulares y conversaciones. Los corridos han sido particularmente relevantes en esa construcción de memoria.
Por eso, para acompañar el lanzamiento de La Captura, Netflix decidió darle la vuelta a esa tradición y crear un corrido dedicado, por primera vez, a quienes hicieron posible aquella captura histórica.
La canción cuenta la hazaña desde el lado de quienes estuvieron detrás de ella. Sin embargo, hay algo que llama especialmente la atención: no existe un nombre dispuesto a reclamar el protagonismo.
Está el corrido. Está la historia. Están los héroes. Pero no hay una figura que aparezca al frente para apropiarse del reconocimiento.
La iniciativa pone sobre la mesa una contradicción de la cultura popular mexicana: existen innumerables canciones dedicadas a personajes criminales, pero resulta mucho más difícil encontrar voces dispuestas a cantar sobre quienes los enfrentaron.
Más que intentar cambiar una tradición musical, La Captura utiliza esa misma tradición para cuestionarla.
¿Por qué conocemos tan bien las historias de quienes hicieron el mal, pero sabemos tan poco de quienes hicieron posible detenerlos?
La película abre así una conversación sobre la manera en que México construye sus héroes, qué historias decide mantener vivas y quiénes terminan ocupando un lugar en el imaginario colectivo.
Porque quizás el verdadero hallazgo detrás del corrido no está solamente en haber creado una canción para reconocer a los policías que participaron en una captura histórica. Está en descubrir que, incluso cuando se intenta celebrar a quienes hicieron lo correcto, muy pocas personas quieren aparecer públicamente asociadas con ese reconocimiento.
En ese sentido, La Captura encuentra un territorio que va más allá de la película: el de una sociedad que ha convertido a ciertos personajes criminales en protagonistas de su cultura popular, mientras que sus antagonistas —los policías, investigadores y ciudadanos que hicieron frente a ellos— permanecen muchas veces en segundo plano.
Y entonces la pregunta cambia. Ya no es solamente ¿por qué hacer un corrido para los héroes? Es: ¿En qué momento se volvió tan cabrón ser bueno?


